Como la aguja del molómetro me saltó por los aires hace poco en una fiesta, no ando yo muy fino en mis apreciaciones, que cotejo con la gente que me rodea, como para cubrirme las espaldas.
Yo iba a hablar de lo fabuloso que tiene que ser parecerse a esas personas que no se pierden un sarao, fiesta, inauguración, exhibición, premiere de cine, sesión de dj, concierto de presentación; que son cada noche el foco de atención en las discotecas de moda; que dicen ser (serán...) la antítesis del chonismo. Como una mezcla de
Lust for life y dandismo, vaya. Es superficial y bobo, sí, pero como todo lo demás, y sin avergonzarse de ello.
La gente moderna que no se considera moderna, desprecia
Sálvame pero critica sus vidas en corrillos. Reirse de est@s pij@s neófil@s, llamándolos por sus nombres y apellidos, de alguna manera, les pone en el mapa, supongo. Esta gente me pide que les meta caña, cosa que no haré. No quiero ser cómplice de envidias y complejos.
Criticar a estas niñas y reirle las gracias a Belén Esteban dice mucho de uno...