La frase que te dice que ha llegado la hora de emprender el camino a casa a menudo sale de la boca de un extraño. Si alguna vez has sido el último en salir de un garito conocerás bien al hombre-lapa (el penúltimo en salir: sale justo antes que tú y te espera en la puerta, al lado del portero, se te cuelga del hombro y te dice "¿dónde hay un after?" o cualquiera de las tres variantes predeterminadas de esta frase). Quitarse de encima a este infraser es tan difícil como quitarse de las zapatillas blancas el barrillo de las copas.
A plena luz del día el rostro del hombre-lapa adquiere una dimensión profética: "Donny. you are out of the element".
Cuando vuelvo a casa mientras amanece, por Gran Vía o Arenal, a menudo pienso en multiversos, determinismo, zombis y karma. Todo ello mientras esquivo hombres-lapa.
La dignidad de este protohombre es una ecuación consistente en dividir el peso actual de su cartera entre su peso inicial y dividir el resultado entre la hora a la que se realice la medición.
martes, 22 de junio de 2010
jueves, 17 de junio de 2010
Gente antimorbo #1
La segunda frase más antierótica de todos los tiempos; funciona mal a tantos niveles que creo que el Ministerio de Sanidad debería adoptarla para reducir el índice de embarazos adolescentes.
La frase en sí es una obviedad que repiten las personas a las que les gusta oirse por encima de los demás, y es el más claro ejemplo de cómo a veces la forma tira por tierra el fondo.
Dos apuntes: a) la mayoría de las personas no quieren que el sexo sea algo natural; cuanto más sucio y difícil de conseguir, más satisfactoria es la recompensa.
b) ¿Eso se aplica también a los feos? Quiero decir, ¿te follarías naturalmente a Manuel Fraga o a Paz Padilla? Vale, ahora me rebatirás que tampoco te comes lo que no te gusta, pero yo nunca me he levantado queriendo morirme por haberme cenado, por ejemplo, un plato de espinacas.
Cine español, yo te maldigo.
La frase en sí es una obviedad que repiten las personas a las que les gusta oirse por encima de los demás, y es el más claro ejemplo de cómo a veces la forma tira por tierra el fondo.
Dos apuntes: a) la mayoría de las personas no quieren que el sexo sea algo natural; cuanto más sucio y difícil de conseguir, más satisfactoria es la recompensa.
b) ¿Eso se aplica también a los feos? Quiero decir, ¿te follarías naturalmente a Manuel Fraga o a Paz Padilla? Vale, ahora me rebatirás que tampoco te comes lo que no te gusta, pero yo nunca me he levantado queriendo morirme por haberme cenado, por ejemplo, un plato de espinacas.
Cine español, yo te maldigo.
sábado, 12 de junio de 2010
El ataque de los clones
Bigotillos y tupés. Y gafas del tamaño de un Big Mac. En algún momento del último año este look dejó de ser irónico para convertirse en, oficialmente, la moda más fea desde la desaparición de las hombreras y los mullets.
Es difícil tomarse en serio un atuendo tan extravagante como este: El principal problema es que cualquier persona con bigotillo y peinado a lo Vainilla Ice pasa a parecer automáticamente cualquier persona disfrazada de tío con bigotillo y peinado a lo Vainilla Ice.
Por cierto; que Terry Richardson se ponga las botas a follar con ese atuendo no hace que tú vayas a conseguir lo mismo. Tú no eres Terry Richardson. Y punto.
Saliendo de juerga, el tipo del tupé y el bigotillo es como el camino de baldosas amarillas: síguelo para descubrir locales que ni en tus más locos sueños has imaginado.
Es difícil tomarse en serio un atuendo tan extravagante como este: El principal problema es que cualquier persona con bigotillo y peinado a lo Vainilla Ice pasa a parecer automáticamente cualquier persona disfrazada de tío con bigotillo y peinado a lo Vainilla Ice.
Por cierto; que Terry Richardson se ponga las botas a follar con ese atuendo no hace que tú vayas a conseguir lo mismo. Tú no eres Terry Richardson. Y punto.
Saliendo de juerga, el tipo del tupé y el bigotillo es como el camino de baldosas amarillas: síguelo para descubrir locales que ni en tus más locos sueños has imaginado.
martes, 1 de junio de 2010
Touched by the hand of god
Jóvenes estudiantes de Bellas Artes con un ego de masa atómica excepcional. El tema central de su obra explora la (su) identidad. En la mayoría de los casos su trabajo sólo se puede explicar desde la negación de una identidad para la "masa". O, en el mejor de los casos, desde la idea de que la identidad se la construye uno cuando se la ha ganado. Amigos, las identidades son como los culos... ya sabéis como termina, ¿no?
Adjetivos más aplicados a personas con un "rico mundo interior" según un estudio del Ministerio de Cultura:
Egocéntric@, caprichos@, egoíst@, envidios@, exhibicionist@, intolerante.
Adjetivos más aplicados a personas con un "rico mundo interior" según un estudio del Ministerio de Cultura:
Egocéntric@, caprichos@, egoíst@, envidios@, exhibicionist@, intolerante.
sábado, 29 de mayo de 2010
Catenaccio
Ahora que parece que Mourinho viene definitivamente a dejar su impronta en Madrid, y ante la injusticia que supondrá que se le considere el artífice del cerrojazo defensivo, me veo en la obligación de reivindicar los verdaderos genios del Catenaccio solidario: Los voluntarios de enfrente de la Fnac.
Su formación táctica perfecta, como la defensa del Inter del Milán, nos recuerda a las formaciones de legionarios de la Roma Clásica. Atravesar Preciados esquivando a estos incansables perros de presa es una tarea digna de Cristiano Ronaldo.
La tela de araña perfecta que tejen en torno a la Fnac sólo se ve superada por la de otros temibles acosadores: Escapar de Malasaña a las tres de la mañana sin escuchar "La Ofrenda, rock hasta las seis" es una hazaña homérica.
Una comercial de una ONG X me espetó un día que si no apoyaba económicamente su causa estaba irremisiblemente a favor de la explotación infantil. Argumentos demagógicos como este validaron la Guerra de Irak a ojos de una parte de la población mundial.
Su formación táctica perfecta, como la defensa del Inter del Milán, nos recuerda a las formaciones de legionarios de la Roma Clásica. Atravesar Preciados esquivando a estos incansables perros de presa es una tarea digna de Cristiano Ronaldo.
La tela de araña perfecta que tejen en torno a la Fnac sólo se ve superada por la de otros temibles acosadores: Escapar de Malasaña a las tres de la mañana sin escuchar "La Ofrenda, rock hasta las seis" es una hazaña homérica.
Una comercial de una ONG X me espetó un día que si no apoyaba económicamente su causa estaba irremisiblemente a favor de la explotación infantil. Argumentos demagógicos como este validaron la Guerra de Irak a ojos de una parte de la población mundial.
sábado, 22 de mayo de 2010
Gente en MadridFoto #2
A veces me da por pensar lo fácil que sería vivir en una película de Hollywood. Supongo que soy un poco como Danny, el niño protagonista de El último gran héroe, que se indigna al ver que Schwarzenegger es incapaz de interpretar los códigos cinematográficos más tópicos, y así, trata de convercer a este de que a su hija no le puede ocurrir nada malo porque él es el protagonista, y las hijas de los protas nunca mueren, o de que el malo de la película oculta algo porque lleva un ojo de cristal.
Conocer este tipo de códigos es muy útil porque te ayuda a saber de lado de quién ponerte cuando empieza la película. Por ejemplo, todos sabemos que un hombre con bigote suele ser malo, ruín, creep, diría yo. Otra opción es el que va vestido de capullo, con aire engreído y relamido; esa persona también es carne de desprecio para el gran público.
En esta vida a veces no es fácil resolver quién es el bueno o el malo; el relativismo moral es un compañero caprichoso. Yo desde aquí quiero agradecer a infraseres como el de la izquierda la altruista tarea de plantarse frente al espejo, erigirse como arquetipo y decidirlo por nosotros. A una generación de tan pobres referentes deontológicos nos lo ponéis muy fácil, la verdad.
No; pareces gilipollas.
Conocer este tipo de códigos es muy útil porque te ayuda a saber de lado de quién ponerte cuando empieza la película. Por ejemplo, todos sabemos que un hombre con bigote suele ser malo, ruín, creep, diría yo. Otra opción es el que va vestido de capullo, con aire engreído y relamido; esa persona también es carne de desprecio para el gran público.
En esta vida a veces no es fácil resolver quién es el bueno o el malo; el relativismo moral es un compañero caprichoso. Yo desde aquí quiero agradecer a infraseres como el de la izquierda la altruista tarea de plantarse frente al espejo, erigirse como arquetipo y decidirlo por nosotros. A una generación de tan pobres referentes deontológicos nos lo ponéis muy fácil, la verdad.
No; pareces gilipollas.
sábado, 15 de mayo de 2010
Gente en MadridFoto #1
Interesante y fugaz mi visita a MadridFoto. Al salir del recinto, mi pequeña libreta negra, casi desierta de nombres de artistas noveles, rebosaba bocetos de gente interesantísima y apuntes de frases graciosas. La feria está bien, pero no vi nada novedoso en ella, nada que no hayamos visto en los últimos años. (Y ya es oficial, el nuevo arte chino es una cáscara frágil).
En un momento determinado me dediqué a seguir a una señora muy fina y divina que se convirtió en el eye candy de todos los galeristas, que salían ávidos de sus stands, prestos a atenderla con pegajosa amabilidad. La mujer iba y venía, y preguntaba precios y hojeaba catálogos con la naturalidad con la que uno pregunta por el precio de unas zapatillas Mike o Rewok en un mercadillo. Diez metros por detrás de ella, fascinado, yo la observaba separando las aguas de un Mar Rojo presuntuoso y gafapasta.
En aquel momento intentaba pensar en Darwin, y en Marx y en su lucha de clases. La triste realidad es que sólo era capaz de admirar lo bien que esta mujer llevaba botines marrones con un pantalón gris marengo.
"¿A cuánto está el kilo de Roland Fischer?" .... "Póngame tres, si me hace el favor"
En un momento determinado me dediqué a seguir a una señora muy fina y divina que se convirtió en el eye candy de todos los galeristas, que salían ávidos de sus stands, prestos a atenderla con pegajosa amabilidad. La mujer iba y venía, y preguntaba precios y hojeaba catálogos con la naturalidad con la que uno pregunta por el precio de unas zapatillas Mike o Rewok en un mercadillo. Diez metros por detrás de ella, fascinado, yo la observaba separando las aguas de un Mar Rojo presuntuoso y gafapasta.
En aquel momento intentaba pensar en Darwin, y en Marx y en su lucha de clases. La triste realidad es que sólo era capaz de admirar lo bien que esta mujer llevaba botines marrones con un pantalón gris marengo.
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