Como siempre estoy volviendo a empezar a hacer deporte mi equipación deportiva no se ha actualizado demasiado en los últimos años, pues la falta de uso la mantiene casi nueva.
Ahí voy yo con mi camiseta de Frostis de Kellogs ("Tu fuerza interior", 15 años conmigo; la media de un matrimonio en España son 13,8 años), cruzando sofocado el Parque del Oeste cuando un Power Ranger venido del mañana me adelanta en un suspiro y desaparece en el hiperespacio.
El tejido inteligente de su ropa le proporciona nula resistencia al viento y evapora su sudor; su cardiómetro, podómetro, cronómetro y pulsera magnética complementan la inestabilidad de su cuerpo con la precisión tenaz de la máquina.
La situación se repite, dos, tres veces. Creo que sólo falta el Power Ranger Rojo, que ya habrá pasado; claro: La suela ergonómica de sus zapatillas convierte el pie humano en un mecanismo de dimensiones blasfemas.
Kevin Warwick intuyó la amalgamación de la tecnología en el cuerpo para conseguir resultados sobrehumanos, pero erró en sus futuras aplicaciones prácticas. La tecnología integrada en el cuerpo se usará, principalmente, para ligar.
Siento decirlo: Usain Bolt nunca ha parecido un superhéroe del cruising.
lunes, 13 de septiembre de 2010
domingo, 5 de septiembre de 2010
Prejuicios
No hay que ser un genio para adivinar que soy una persona con bastantes prejuicios, y que tengo que tragarme mis suspicacias en numerosas ocasiones. Y es que los prejuicios sólo molan cuando se confirman, y entonces puedes sentar cátedra y decir: "ya te lo había dicho". El 75% de las veces sólo valen para librarte de hacer cosas que te dan mucha pereza.
Hasta hace poco desconocía que hubiese resquemor entre Lavapiés y Malasaña; lo curioso es que el feedback me ha llegado desde ambos barrios, y he constatado que la gente que me rodea y creía moralmente superior a mí comparte la misma afición por las ideas preconcebidas y los juicios de valor aleatorios. Lo que más gracia me hace es que, en principio, nadie se cree merecedor de los mismos recelos de los que hace gala abiertamente.
Aceptar que tú puedes resultar tan ofensivo como el vecino raro que te mira en el ascensor es mucho más fácil y sano que convencerte de que este te cae bien.
El buen rollo es un mito, es un asco y da mucho miedo.
Me gusta Malasaña, me gustas tú
Hasta hace poco desconocía que hubiese resquemor entre Lavapiés y Malasaña; lo curioso es que el feedback me ha llegado desde ambos barrios, y he constatado que la gente que me rodea y creía moralmente superior a mí comparte la misma afición por las ideas preconcebidas y los juicios de valor aleatorios. Lo que más gracia me hace es que, en principio, nadie se cree merecedor de los mismos recelos de los que hace gala abiertamente.
Aceptar que tú puedes resultar tan ofensivo como el vecino raro que te mira en el ascensor es mucho más fácil y sano que convencerte de que este te cae bien.
El buen rollo es un mito, es un asco y da mucho miedo.
Me gusta Malasaña, me gustas tú
martes, 24 de agosto de 2010
M People
No éramos tan guapos, ni tan listos, ni tan guays, y probáblemente no nos merecíamos tantos abrazos y besos. Ni escribíamos tan bien, cantábamos tan bien o hacíamos tan buenas fotos. Tal vez dentro de algunos años, cuando estemos aburridos en casa, recordaremos con cariño aquellas noches en las que todo el mundo fingía ser nuestro mejor amigo, amante o confidente. Era todo mentira, pero hoy en día esas cosas no importan.
8 de cada 10 personas bajo el influjo del alcohol o las drogas se escudarán en el efecto de estas para llevar a cabo lo que han deseado estando serenos.
8 de cada 10 personas bajo el influjo del alcohol o las drogas se escudarán en el efecto de estas para llevar a cabo lo que han deseado estando serenos.
domingo, 22 de agosto de 2010
Mi logo es más grande que el tuyo
Según un reciente y fiable estudio de una revista de ciencia australiana, el 85% de los cangrejos ermitaños aceptaría cambiar la concha en la que vive por una lata de CocaCola si con ello fuese percibido por los demás peces como una nécora o un centollo.
Hola, eres Spam.
Hola, eres Spam.
martes, 10 de agosto de 2010
Madres divinas
En algún post anterior ya había comentado mi especial relación con el barrio de Salamanca, el lugar más feliz de la Tierra después de Disneyworld. Cuando trabajaba allí llegué a desarrollar una teoría según la cual este es un barrio creado por y para esposas que se aburren, lo que explica el alto índice de gimnasios y tiendas de estética, nutrición y decoración que copan las esquinas más exclusivas de sus principales calles.
Uno de los fenómenos que más me llamaba, y me sigue llamando, la atención era el revuelo que se montaba en la puerta de los colegios cuando madres de estética MILF salían del gimnasio para recoger a sus niños después de clase. Revuelo que se volvía doloroso cuando alguna supermamá sobreprotectora se acercaba, luciendo plástico, a recoger a su hijo preadolescente.
La empatía no es mi fuerte, pero juraría haber visto expresiones de desconcierto y rubor en los rostros de esos hijos al ver a sus madres vestidas como la Sporty Spice, haciéndose las enrolladas mientras les llamaban a gritos desde el otro lado del paso de cebra.
Buenas tardes, señor psiquiatra.
Uno de los fenómenos que más me llamaba, y me sigue llamando, la atención era el revuelo que se montaba en la puerta de los colegios cuando madres de estética MILF salían del gimnasio para recoger a sus niños después de clase. Revuelo que se volvía doloroso cuando alguna supermamá sobreprotectora se acercaba, luciendo plástico, a recoger a su hijo preadolescente.
La empatía no es mi fuerte, pero juraría haber visto expresiones de desconcierto y rubor en los rostros de esos hijos al ver a sus madres vestidas como la Sporty Spice, haciéndose las enrolladas mientras les llamaban a gritos desde el otro lado del paso de cebra.
Buenas tardes, señor psiquiatra.
jueves, 29 de julio de 2010
Festivales de verano
Como no soporto las aglomeraciones no soy muy fan de festivales. De hecho, una visita veraniga a estos eventos me causaría más bien ansiedad y ataques de pánico. Pero entiendo y acepto que haya mucha gente para la que esta sea la experiencia más importante del verano.
Lo que se me hace más difícil de entender es a las personas que, con dos semanas de vacaciones, se tiran tres días en un macrofestival y la semana siguiente readaptando su cuerpo y su mente a la vida normal. Y es que entre el síndrome de Stendhal y el ciegazo de empalme a veces el cuerpo se resiente.
La ciencia me da la razón: recientes estudios científicos demostraron que tres días de alcohol, speed, MDMA y esa cosa rosa que le compraste a un punki el sábado por la noche no son sintetizados bien por el organismo si no duermes, al menos, 9 horas al día. Un alto precio que pagar para recordar a los tres primeros grupos de cada jornada y reinterpretar el resto de la velada a través de las fotos de tu móvil y las crónicas de la Mondosonoro.
Tiene que ser duro ser un grupo como Oasis y que nadie esté seguro de llegar a haberte visto en directo.
Lo que se me hace más difícil de entender es a las personas que, con dos semanas de vacaciones, se tiran tres días en un macrofestival y la semana siguiente readaptando su cuerpo y su mente a la vida normal. Y es que entre el síndrome de Stendhal y el ciegazo de empalme a veces el cuerpo se resiente.
La ciencia me da la razón: recientes estudios científicos demostraron que tres días de alcohol, speed, MDMA y esa cosa rosa que le compraste a un punki el sábado por la noche no son sintetizados bien por el organismo si no duermes, al menos, 9 horas al día. Un alto precio que pagar para recordar a los tres primeros grupos de cada jornada y reinterpretar el resto de la velada a través de las fotos de tu móvil y las crónicas de la Mondosonoro.
Tiene que ser duro ser un grupo como Oasis y que nadie esté seguro de llegar a haberte visto en directo.
domingo, 25 de julio de 2010
La chavalada en Colón #1
Nunca he sentido una especial admiración por los adolescentes, con sus intrigas y sus silencios, y sus brazos y piernas tan largos. Pero si alguna vez volviera a los 14 años desearía ser uno de esos chavales con bicicletas bmx y longboards, que parecen los reyes del mundo, contando sus hazañas tirados en la hierba de la plaza de Colón.
En algún punto entre Kids, Skins y The Warriors, etiquetas como skater, punk, emo o rapero confluyen en, simplemente, mutante.
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